Delicioso catálogo de dulces tradicionales mexicanos

Con el paso del tiempo, y años de la colonia española, comenzaron a surgir varios dulces tradicionales mexicanos –y que hasta la fecha siguen intactos.

Extensa es la gastronomía mexicana entre sus sabores, variedades de ingredientes e inclusive excentricidades. Se trata del resultado de la convivencia entre indígenas, españoles, mestizos y criollos a lo largo de la historia del país; principalmente de la mezcla de productos autóctonos y foráneos que se han acoplado al clima de las diferentes regiones del país. Como si el tiempo hubiera permitido que la cultura y la dieta tan peculiar de la mexicanidad tuvieran un efecto hipnotizante a través de las sensaciones; en especial de los platillos como los dulces mexicanos.

De acuerdo con Susana Ambrocio López, estudiante de gastronomía, los primeros dulces del territorio eran “creados con pulpa de fruta, cereales y miel, que servían a los viajantes y mercaderes para soportar los largos trayectos y proveerse de energía rápidamente.” Por ejemplo, el tzoalli o saule –actualmente el dulce de alegría–, el cual solía cocerse en miel de maguey, espesa, dulce y oscura, y después con piloncillo, caña de la planta de maíz o miel de hormiga mielera o de la abeja pipiola.

Con el paso del tiempo, y años de la colonia española, comenzaron a surgir varios dulces tradicionales mexicanos –y que hasta la fecha siguen intactos– con base en frutas; como el ate de guayaba, tejocote  y más. La mayoría de estos dulces se elaboraron con frutas oriundas del país, provocando la mezcla de costumbres culinarias europeas e indígenas en zonas como Puebla, Michoacán y Querétaro. Quizá por esta razón no nos sorprende que estos estados contienen una tradición dulcera latente como parte de su herencia colonial.

A continuación te presentamos un catálogo de los dulces tradicionales más famosos en el país:

– Obleas de pepitas. Oriundas de Colima y Zacatecas, se preparan con harina de trigo, azúcar y pepitas.

obleas

– Cacahuates garapiñados. Nacieron en Morelos y se hacen quitándoles la cáscara y cubriéndolos con caramelo; hay ocasiones en que se les agrega ajonjolí para darles un toque especial.

cacahuates garapinados (1)

– Cocada. A veces con un toque de sabor naranja, este dulce es un coco rayado honrado para darle una textura crujiente. Hay ocasiones en que se les da el nombre de “veladora”, y nació en los estados costeros del país. 

cocadas

– Dulce de mostachón. Se dice que fue creado por un ganadero del norte apodado “Mostachón” con el fin de conquistar a la mujer que amaba. Lo emblemático del dulce es su sabor entre dulce de leche y nuez.

dulce de mostachon

– Macarrones de leche. Es un dulce que nació en Puebla, el cual está compuesto de leche, huevo, azúcar y cajeta.

macarron de leche

– Alegrías. Es el amaranto en cuadritos pegados con miel o piloncillo. Este dulce prehispánico era usado como elemento ceremonial de mayor relevancia.

alegrias de amaranto

– Palanquetas de cacahuate. Este dulce se mezcla con piloncillo para darle consistencia y forma. Se dice que Pancho Villa siempre viajaba con palanquetas para el camino.

palanqueta

– Ate. Nace en el estado de Michoacán, realizándose con una gran variedad de frutas y formas. Su origen se les atribuye a los frailes franciscanos desde tiempos de la Colonia. 

dulce de membrillo o ate

– Glorias. Elaboradas con base de leche quemada, este dulce surge en la ciudad de Linares –Nuevo León–. Se desconoce, sin embargo, de dónde surgió su nombre; aunque se intuye que los primeros que llegaron a probar este dulce, “se sentían en la gloria”.

glorias

– Alfajor de coco

alfajor de coco

– Dulces cristalizados. Se trata de una serie de frutas sumergidas en azúcar o piloncillo hirviendo hasta que queden como “joyas”. Entre las frutas más usadas para este fin está la piña, nopal, chile manzano, chayote, manzana, kiwi, entre otras.

dulce cristalizado

– Limón relleno de coco. Este dulce se prepara con un coco rayado cocido a fuego lento con leche y azúcar, y las cáscaras de limón hervidas con azúcar hasta formar un dulce cristalizado. Una vez preparados los ingredientes, se introducen pequeñas dosis de coco en las cáscaras de limón.

limon relleno de coco

Camote. El camote poblano surge de un convento de monjas dedicadas a la enseñanza infantil. Se dice que un día, uno de estos niños hizo la broma a una de las monjas en la cocina. Para hacerlo, cogió un camote y lo colocó en la olla al fuego, lo revolvió con azúcar y lo batió para que se formara una masa difícil de quitar a la hora de lavar. Al poco rato, llegó la monja, probó la mezcla y decidió envolverlo para comenzar a venderlos.

camotes

– Jamoncillo. Surge en el estado de Nuevo León, Coahuila, Durango, Chihuahua, Sinaloa, Jalisco y Estado de México. Está hecho con leche y azúcar; incluso, en ocasiones, puede tener nuez picada o semillas de calabaza.

jamoncillo

– Dulce de tamarindo o tarugos. El tamarindo fue traído por los españoles, cultivándose rápidamente por zonas tropicales de México; especialmente en Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas e inclusive Yucatán.

dulces tarugo

– Palomitas acarameladas.

– Borrachitos. Son dulces de harina espolvoreados de azúcar, con un relleno cremoso y un toque de licor. Sus sabores varían entre fresa, piña y limón.

borrachitos

– Muéganos. Los muéganos, oriundos de Huamantla y Tlaxcala, se hacen con una masa de harina de trigo frita cubierta con un caramelo hecho con base en piloncillo y azúcar.

mueganos

– Cajeta de Celaya. Tiene su origen en Guanajuato, creado con leche de cabra y algunos endulzantes como vainilla y vino.

cajeta de celaya

– Chongos zamoranos. Nacen de una receta michoacana de leche cuajada, en uno de los conventos en el rancho de Zamora de Hidalgo. Para preparar los chongos zamoranos, es necesario agregar pastillas de cuajado especial, azúcar, canela y otras especias para que la mezcla resulte en glomérulos suaves de leche en almíbar.

chongos zamoranos (1)

– Calaveras de azúcar, amaranto o chocolate. Estas calaveritas, típicas en los altares de Día de Muertos, nacieron en sus raíces prehispánicos asociándolos con el culto a las deidades como Mictecacíhuatl –“dama de la muerte”–. A la llegada de los españoles, estos cultos prehispánicos se realizaban de alfeñique –una especie de caramelo con base en azúcar de caña–. Actualmente, las calaveras de azúcar se elaboran también con amaranto o chocolate, complementándose con cacahuate, pepitas o pasta de almendras.

calaveras de dulce

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